Régimen en España: Un país construído por becarios precarios

Ane sabía que no tenía ninguna posibilidad de quedarse en la empresa en la que estaba de becaria, pero trabajó duro. «Lo haces para conseguir experiencia y para ir completando el currículum», resume. Al terminar, fue becaria por tercera vez, esta vez en una compañía de hostelería, en el departamento de marketing. «Aquí no me pagaban nada», recuerda.

«Yo he estado en empresas donde el becario formaba al siguiente becario. Cuando eso pasa, nada más llegar ya sabes que no tienes ninguna posibilidad de quedarte», señala la joven vasca. Aun así, dice, es mejor que estar en casa parado. «A veces al menos haces contactos, con gente que sabe que trabajas bien, y luego te puede llamar más adelante», justifica. Tras esa beca sin remuneración, pasó a otra en una gestoría, que consiguió gracias a un nuevo curso que hizo sobre fiscalidad. Es donde está ahora y solo le pagan el transporte. «Pero esta vez sí me contratan. El lunes empiezo. Primero de prueba tres meses, prorrogable otros tres meses», cuenta. De momento, el contrato es a media jornada.

Pocos mentores y pocas prácticas en el extranjero

Los becarios españoles tienen algunos rasgos característicos más: por ejemplo, su poca afición por salir al extranjero. Solo el 5% de los españoles ha realizado unas prácticas laborales fuera de España, frente al 9% de la media de los 28 de la UE, el 11% de los franceses o el llamativo 56% de los eslovacos.

Porcentaje de becarios que estuvieron tutelados durante sus prácticas

La OCDE señala que los resultados generales del análisis sobre los becarios en Europa revela que «las prácticas tras la graduación pueden facilitar la transición de la escuela al empleo, pero que deben estar regulados para prevenir que se conviertan en una fórmula de bajo coste para reemplazar a la plantilla regular».

Sobre la formación que reciben los becarios, España destaca también por la falta de mentores que guíen a los recién llegado al mundo laboral. Solo el 79% dice que cuando estaba en prácticas disponía de una persona responsable a la que acudir para que le explicara cómo hacer su trabajo. Es el nivel más bajo de toda la Unión Europea. Mientras, en Portugal la presencia de mentores se eleva al 96% y en Bélgica, Reino Unido o Suecia, al 94%.

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