Así se hacía negocio con los barracones escolares de la vergüenza

Una trama de empresas se repartió las licitaciones del Consell para instalar aulas prefabricadas en colegios públicos entre 2008 y 2012

Los concursos ‘trucados’ de Ciegsa movieron 29 millones. Manipulaban y acordaban ofertas para asegurar las adjudicaciones

El amaño de contratos públicos adjudicados por la Generalitat a empresas privadas parece que está moda. Si esta misma semana EL MUNDO ofrecía nuevos detalles sobre el cártel del fuego -el escándalo que investiga un juzgado de Sagunto sobre los presuntos fraudes cometidos por compañías del sector aéreo en las licitaciones relacionadas con las labores de extinción de incendios forestales-, el mercadeo practicado con los tristemente famosos barracones de la vergüenza que durante años poblaron los colegios de la Comunidad por falta de aulas, también revela la existencia de una trama perfectamente organizada para sacar la máxima tajada.

Y es que un selecto grupo de cinco empresas manipuló las licitaciones de la empresa pública Ciegsa entre 2008 y 2012 para repartirse las adjudicaciones referidas a la instalación de barracones en los colegios e institutos de la región y cuyo montante económico ascendió a 29 millones de euros. Este conjunto de compañías mantuvo durante este periodo reuniones de altos directivos e intercambiaron cientos de comunicaciones y correos electrónicos para elaborar de forma coordinada y medida las ofertas a presentar en los concursos licitados por la Generalitat. Preparaban sus plicas de tal forma que ya sabían, antes de que la Conselleria de Educación resolviera, a qué empresa se le iban adjudicar los contratos y en qué condiciones.

De este modo, se ponían de acuerdo para pactar los precios que ofrecían a la administración por instalar barracones en los centros educativos públicos. Esas ofertas, al no haber competencia, apenas introducían rebajas de precios, de forma que Ciegsa, empresa dependiente de la conselleria y encargada de la construcción de escuelas e institutos, pagó un considerable sobrecoste de dinero público por las famosas aulas prefabricadas que durante años inundaron el mapa escolar valenciano. Las empresas integrantes de este cártel aumentaban sus ingresos y su rentabilidad a costa del perjuicio sufrido por la administración. Estas compañías -ABC Arquitectura Modular (con sede en Valencia); Balat; Dragados (ACS) y Remsa- han sido multadas con nueve millones de euros por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).Barracones

El perjuicio

Las compañías que servían los barracones ganaban más al no presentar ofertas a la baja, así Educación pagaba sobrecostes Por su parte, a la firma Algeco, que también participó activamente en el cártel, se le perdonó la sanción (1,5 millones) al reconocer los hechos y aportar pruebas para la investigación.

Los inicios

Esta trama de los barracones comenzó a actuar en 2008. El 18 de abril de ese año, Ciegsa licita por seis millones de euros la adquisición de construcciones modulares -que se instalan en los colegios por la falta de aulas- para la red escolar.

Según consta en la resolución de la CNMC, hubo contactos entre Algeco y ABC «al objeto de repartirse las licitaciones para el suministro de módulos en 2008 y, en concreto, acordaron el reparto de colegios públicos para que cada empresa se quedara con el centro en el que estaba interesada».El regulador sostiene que también han quedado acreditados los acuerdos alcanzados por las empresas «para repartirse las adjudicaciones de 2009, 2010 y 2011» de Ciegsa. Los contactos entre estas empresas se producían «en diferentes momentos del proceso de contratación pública, dependiendo de las empresas que resultaran seleccionadas» por la conselleria.Así, el 29 de enero de 2009 se hizo público el anuncio de Ciegsa para comprar decenas barracones por otros seis millones de euros. Se presentaron los grupos ABC, Algeco, Balat, Dragados, Mircomodul, Normetal y Remsa.

Competencia defiende que «hay evidencias de los contactos fundamentalmente telefónicos, mantenidos a partir de enero de 2009» entre las empresas, así como de las reuniones celebradas entre dicho grupos y los acuerdos alcanzados por estos, con intercambio de datos donde se incluían los diferentes porcentajes de descuentos a presentar por cada una de dichas compañías.

El ‘modus operandi’ Las empresas se reunían en Valencia para pactar sus plicas y elegir los centros educativos que querían adjudicarse A principios de 2009 se celebraron dos reuniones, previas a la apertura de las plicas, para fijar el nivel de descuento a ofertar. La primera reunión tuvo lugar en un restaurante en Valencia el 17 de febrero de 2009, participando directivos de ABC, Algeco, Dragados, Remsa y Mircomodul. En esta reunión, y en una posterior (25 de febrero de 2009) abordaron las condiciones que ofertarían para que una vez que Ciegsa abriera el concurso, publicara los centros escolares objeto de licitación y determinara los módulos necesarios para los mismos, cada una de las empresas pudiera garantizarse la adjudicación de los ansiados módulos.

La finalidad del acuerdo era conseguir una mayor rentabilidad al no presentar precios a la baja, de forma que las ofertas se hinchaban y Ciegsa pagaba más de lo que debía en realidad por los barracones.

Las empresas del cártel manejaban cuadros con los posibles colegios y/o institutos que se ofertarían por parte de Ciegsa. Así se evidencia en un correo electrónico de 3 de junio de 2009, remitido por ABC a Algeco, donde se traza una distribución de colegios y/o institutos, adjuntando al citado correo un cuadro en el que, por centros públicos, hay un reparto de módulos entre las empresas de la trama.El 10 de junio de 2009, ABC envió un correo electrónico a Balat adjuntando una tabla con los centros educativos que podrían ser incluidos en las licitaciones, aunque variando el reparto de módulos que le toca a cada empresa (aquí ya no aparece la firma Normetal).

LAS MULTAS

Los nombres propios de la ‘red’. Las compañías integrantes del cártel son ABC Arquitectura Modular (con sede en Valencia); Alquibalat; Dragados (del grupo ACS) y Renta de Maquinaria. Han sido multadas con nueve millones de euros por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El indulto. A la firma Algeco, que también participó en la trama, se le perdonó la sanción (1,5 millones) al reconocer los hechos y aportar pruebas para la investigación También en junio de 2009, el director general de Algeco, reunido en un restaurante con un directivo de ABC y con otro de Dragados, se puso en contacto telefónico con el director territorial zona de Levante de Algeco para trasladarle el acuerdo de reparto de centros escolares, y para que llamara a los delegados territoriales de ABC, Remsa, Dragados y Balat para coordinarse con éstos «a los efectos de repartirse los contratos de forma que cada empresa» mantuviese su trozo de la tarta.

Una vez publicada la primera licitación de Ciegsa -22 de junio de 2009-, los integrantes del cártel se intercambiaron cuadros con el reparto de los colegios y los porcentajes de bajadas a presentar en sus ofertas, calculando las posibles puntuaciones que obtendrían para asegurarse el reparto de centros públicos y, por tanto, los módulos que cada empresa tendría asignados. El reparto previamente pactado se iba materializando a medida que se convocaban las correspondientes licitaciones por Ciegsa. La adjudicación de los colegios que posteriormente aprobó Ciegsa se realizó conforme a lo acordado por las empresas.

El reparto de la tarta

Más tarde, el 13 de marzo de 2010, Ciegsa anunció otro procedimiento para la contratación de barracones. Seis millones de euros más. Se presentaron ABC, Algeco, Balat, Dragados, Jahuel, Mircomodul, Normetal y Remsa. El 26 de junio de ese año se publica la primera licitación; la última es del 24 de noviembre de 2011. Según Competencia, se mantienen «los acuerdos del cártel de reparto de centros y, por tanto, de módulos a suministrar».El regulador señala que en 2010 «se siguió con el mismo procedimiento por las empresas participantes en el cártel».

En este caso, las bajadas efectuadas en sus ofertas a Ciegsa por parte de las empresas coincidían con las pactadas previamente. Una vez presentadas las ofertas acordadas, la trama continuó los contactos para fijar las estrategias a seguir en las licitaciones convocadas por Ciegsa y repartirse los módulos que cada empresa suministraría.Ya en 2011, Ciegsa decidió invertir otros 11 millones en barracones.

Las licitaciones empezaron en junio de ese año y acabaron en junio de 2012. Su objeto era la instalación de aulas prefabricadas en 94 colegios. ABC, Algeco Remsa, Dragados y Balat establecieron contactos para diseñar la estrategia a realizar una vez que se convocaran las correspondientes licitaciones de los centros. Excepto en la primera licitación, en la que el cártel pescó menos barracones por un error a la hora de presentar las ofertas, también se produjo un reparto de los centros, «ofertando las empresas los porcentajes de descuento respecto de los colegios objeto de licitación en función de la asignación previa realizada por el cártel». La CNMC añade que también intercambiaron información de forma constante para «la ejecución de estos acuerdos».

Fuente:El Mundo

 

 

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