Dos jóvenes trans fueron agredidas por un grupo de unas 25 personas el pasado fin de semana en Blasco Ibáñez

Una joven trans ha denunciado una agresión transfóbica en València este pasado fin de semana, concretamente la madrugada del viernes 1 al sábado 2 de octubre en la avenida de Blasco Ibáñez. Según ha explicado la chica en su Instagram, tanto ella como otra amiga suya (también trans) fueron agredidas por un grupo de 25 personas al grito de “Travelos de mierda!” y “Maricons”. La joven pide “máxima difusión y visibilidad porque se sepa el que te puede llegar a pasar para ser trans en esta sociedad. “Tened cuidado”. Así mismo, indica que ha interpuesto una denuncia.

Según su relato en el perfil de Instagram, todo va empezar en el momento en que ambas se separaron del grupo de amigos con quienes estaban para pedir un vaso de plástico a otro grupo que estaba en el mismo parque. Fue al despedirse de este grupo, cuando alguna de estas 25 personas los dijo “’Ciao’, chicas!”.

En este momento, según la denunciante, otra joven se le plantó encima y le dijo “Yo aquí no veo chica ninguna”, frase a la cual la joven trans respondió “Claro que soy una chica”. Después de esto, la joven intentó quemarla con un cigarrillo y, cuando la agredida le apartó la mano, la otra la cogió del pelo por detrás y la empujo al suelo.

Entonces –continúa el relato– todo el grupo fue hacia la joven trans para pegarle y, cuando se dieron cuenta que su amiga también era trans, empezaron a pegarles a las dos diciendo “Ella también es un hombre”.

Al grito de “Travelos de mierda!”, “Maricones!” y “Que tenéis polla!”, las golpearon, las arrastraron por el suelo cogiéndolas del pelo, y les pegaron puntapiés y golpes. Además, mientras les pegaban, pudieron escuchar que uno de los agresores le decía a otro “robémoselo todo”, y a continuación les robaron la bolsa, la cartera, el móvil, el pendiente  e incluso, las zapatillas de una de ellas, que después encontraron a la basura.

En cierto momento, la joven pudo escapar, llamó la atención de sus amigos y, al acercarse a ellos, los agresores se apartaron de su amiga.

Después del incidente, se aproximaron a un furgón de policía que había por los alrededores para explicar los los hechos. Según explica la chica, los policías tardaron diez minutos a bajar del furgón y, cuando finalmente lo hicieron, los agresores ya se habían ido porque habían visto los policías. “Los policías no nos ofrecieron ningún tipo de ayuda”, sentencia.

Las dos jóvenes agredidas fueron en taxi en el Hospital Clínico de València y después pusieron la denuncia correspondiente por la agresión que habían sufrido