¿Porqué no asumen los recortes los responsables de la deuda?

1978-2012 La deuda Española
1978-2012 La deuda Española
1978-2012 La deuda Española
1978-2012 La deuda Española

El cálculo real de la deuda española desde 1978 hasta 2012 asciende a la cantidad de: 4,2 billones de Euros, es decir, 4.200.000.000.000 €

Con estos datos, cada uno de los afortunados españoles debemos: 89.300 Euros. La deuda personal de cada ciudadano español en pesetas sería de 15 millones, cantidad con la que hace unos años se podía adquirir una vivienda. ¿A quiénes les estamos pagando el «pisito»?
La avalancha de recortes, privatizaciones, ERES, violencia policial y otros desmanes que asola nuestro país viene explicada en parte por la obligación forzada a la que nos quieren someter los actuales gobernantes y sus antecesores respecto a esta supuesta deuda adquirida por todos nosotros.
Valorando un poco la situación, no parece esta una conclusión veraz, cuando en realidad el ciudadano no opta habitualmente por el endeudamiento y sí por el ahorro. Con lo cual es fácil concluir que la aplastante deuda en la que estamos supuestamente metidos proviene de una manifiesta mala gestión de las cuentas y recursos de los responsables del gobierno de este país.
Desde un enfoque plenamente neoliberal, todas las políticas se han basado en un obsesivo crecimiento de la producción basado en sectores altamente rentables a corto plazo, pero que no aportan un tejido productivo que refuerce la economía real de nuestro país; por el contrario, esta formula, conocida como «ladrillazo», ha procurado una gran rentabilidad y enriquecimiento a agentes que decididamente practican la especulación, la corrupción y otros indeseables métodos para sus fines.

Cabe pues plantearse con el mayor rigor y seriedad la procedencia de esta deuda, y depurar hasta el último rincón de responsabilidades a quienes han propiciado esta desastrosa situación, así como a sus secuaces, que han colaborado mediante el engaño y la manipulación política a los ciudadanos hasta llevarnos a este extremo.
Es pues el momento de animar con fuerza y resolución todas las propuestas de auditoría de la deuda, ya sea desde la ciudadanía, ya sea desde colectivos u otro tipo de asociaciones.